El futuro inmediato tendrá incorporado un fragmento del presente. Por eso las y los formadores tienen que agudizar la mirada para comprender cuáles serán las habilidades y las competencias necesarias en el mundo que viene. Alguien enseña para que alguien aprenda y pueda modificar su presente. Es decir, un fragmento de su futuro. Esa fue la línea que trabajé en la charla El rol del formador del futuro para el ciclo organizado por el Instituto GrandeS, liderado por Carlos Saggio y Sebastián Uranga.
Si bien habitualmente expongo sobre mini básquet e iniciación deportiva, me interesa perfeccionarme y leer sobre formación, en el sentido más amplio de la palabra. Durante esta pandemia traté de investigar sobre las nuevas modalidades de formación en una sociedad cada vez más interconectada y global. La tecnología irrumpió en nuestros trabajos y en nuestra vida cotidiana, pero no en la misma medida en las instituciones formadoras.
La charla comenzó con un diagnóstico: de la situación actual de los ámbitos de formación. Después derivó en las problemáticas actuales de quienes tienen a cargo la tarea de enseñar. Por último, propuse algunas características que, según mi opinión, debe tener el formador del futuro. La escuchan en el siguiente video.
El entrenador Maxi Seigorman analiza métricas y propone prácticas específicas para que los jugadores recuperen eficacia desde detrás de la línea de tres.
Después de miles de horas en cancha, más de 20 años de docencia y viajes por el mundo, el entrenador Pablo Genga lanzó su primer libro.
El Lic. en Psicología Mariano José Costa señala que el rol de un jugador se construye en la intersección entre lo que el jugador hace, lo que el entrenador espera y lo que los compañeros necesitan.
Una revisión estadística sobre la actuación de las selecciones argentinas de la última década demuestra que esa afirmación tan escuchada puede no ser tan precisa.