La construcción de la inteligencia del basquetbolista: ver más para decidir mejor | LG Basquet Versión en portugués
LG Basquet ch Especialización LG Campus virtual LG Basquet ch
La construcción de la inteligencia del basquetbolista: ver más para decidir mejor

La construcción de la inteligencia del basquetbolista: ver más para decidir mejor

Antes de pedir mejores decisiones ¿nos detenemos realmente a pensar con qué categorías y conceptos les pedimos a los jugadores que decidan?

Cuando hablamos sobre la selección de tiro, para mí es central la importancia de construir un concepto compartido de qué es un buen lanzamiento. No sólo entrenar la ejecución sino trabajar sobre el marco conceptual desde el cual el jugador entiende esa acción.

En esa línea, me interesa desarrollar qué entiendo por construcción conceptual y por qué creo que es un aspecto clave del trabajo psicológico y deportivo, especialmente fuera de la cancha. Un tipo de trabajo que, al menos en mi experiencia, siento que todavía está bastante en deuda. No porque no se entrene, sino porque muchas veces se entrena la acción, la reacción o la atención, sin detenernos demasiado en cómo el jugador organiza mentalmente el juego que está jugando.

Claves de trabajo

Es algo obvio que dos basquetbolistas pueden encontrarse en la misma situación objetiva y, sin embargo, resolverla de maneras completamente distintas. No porque uno piense más y otro menos, ni porque uno esté más atento que el otro, sino porque están viendo cosas diferentes. Y eso que cada uno ve no es algo espontáneo: está organizado por las categorías con las que aprendió a pensar el básquet.

En ese sentido, el problema no es pensar. El problema aparece en pensar sin haber construido antes. El trabajo conceptual no está pensado para el momento de la acción. No es algo que el jugador deba “aplicar” mientras juega. Su función es anterior: organizar la percepción, delimitar qué cosas existen para ese jugador cuando el juego sucede.

Conceptos

Cuando un concepto está verdaderamente incorporado, no se piensa más en él. Se ve distinto. El lenguaje primero interfiere, después estructura, y finalmente desaparece en la acción. Lo que queda no es una consigna, sino una forma de leer la situación. Esa transformación —tan trabajada desde la psicología del aprendizaje— es central para entender cómo se construye la inteligencia de juego.

Desde esta perspectiva, los conceptos no bajan órdenes ni prescriben acciones. No dicen qué hacer. Amplían las posibilidades. Con un concepto incorporado, el jugador no recibe una respuesta, sino un abanico: con esto, ahora puedo ver y pensar estas opciones. El concepto no reemplaza la intuición; la reorganiza.

De hecho, la intuición sin concepto suele quedar reducida a una reacción. La intuición con concepto, en cambio, es una lectura rápida con sentido. No es menos espontánea, es más rica. Por eso muchas veces los que parecen “más intuitivos” no son los que menos piensan, sino los que tienen una estructura conceptual más sólida que ya no necesita ser explicitada.

Este punto suele chocar con una idea muy instalada en el deporte: “el jugador aprende jugando”. Y es cierto. Pero no aprende siempre lo mismo, ni de la misma manera. Aprende distinto cuando llega a la experiencia con palabras, marcos y relaciones previas que le permiten organizar lo que vive. La experiencia no es neutra: siempre es leída desde algún lugar.

Experiencias

Un ejemplo fuera del deporte ayuda a entenderlo mejor.  Hace poco hablaba con un amigo mío luego de ir a ver al guitarrista Ariel Rot y decíamos “qué bueno es”. Yo puedo estar tocando sobre la misma escala o el mismo grupo de notas, con la misma información disponible que él. Sin embargo, él logra construir algo completamente distinto.  No es un tema de velocidad, ni siquiera de destreza técnica (aunque la tiene de sobra). Es lo que cada uno logra ver dentro de ese material. La escala es la misma; el mundo que construye a partir de ella, no.

En la cancha pasa algo muy parecido. El jugador no se enfrenta al juego en bruto, sino mediado por el lenguaje, los conceptos y las conversaciones con las que aprendió a pensarlo. En este marco, la atención deja de ser el punto de partida. La atención puede amplificar lo que ocurre, pero para que exista lectura tiene que haber antes una estructura que ordene lo que se mira.

Desde este lugar aparece un verdadero proceso de reorganización de la intuición. No se trata de volver al jugador más racional ni más lento, sino de ayudarlo a ver más cosas y, por lo tanto, a decidir mejor sin necesidad de detenerse a pensar.

Si aceptamos que la lectura del juego no se construye solamente jugando, y que los conceptos funcionan como mediaciones que organizan la percepción, entonces la pregunta deja de ser si este trabajo es necesario y pasa a ser dónde y cómo hacerlo. Pretender que este tipo de construcción ocurra únicamente dentro del entrenamiento semanal es poco realista. No porque el entrenamiento no sirva, sino porque está estructuralmente orientado a la acción, a la urgencia y, muchas veces, al partido que viene.

A implementar

La lógica semanal empuja a resolver. A ajustar. A preparar. Y en ese marco queda poco espacio para detenerse a pensar cómo el jugador está organizando lo que ve. No es un problema de voluntad del entrenador, sino de contexto. Si queremos formar jugadores, nos vamos a encontrar con que el desarrollo y la construcción conceptual necesitan, al menos por momentos, otra temporalidad.

Por eso pienso en que aparezcan estos espacios de trabajo fuera de la cancha. No como un agregado opcional, ni como una instancia correctiva, sino como un ámbito específico para trabajar la lectura del juego desde lo conceptual. Espacios breves, planificados, con un foco claro, pensados para introducir marcos que ayuden al jugador a ordenar la información que después aparece en la acción.

En términos concretos, pueden ser encuentros donde se trabaje, por ejemplo, cuáles son las diferentes variantes de un pick and roll y se analicen dos o tres de ellas. No para aprender a ejecutarlas ni para entrenar cómo defenderlas, sino para poder reconocerlas. Para que el jugador pueda empezar a ver que no todos los pick and roll son iguales, que cambian según el ángulo, la velocidad, la intención del ballhandler, la posición del defensor del bloqueador. Aunque después no las vayan a enfrentar sistemáticamente en su categoría, es clave que puedan identificarlas cuando miran un partido de la Primera de su club, de la Liga Nacional o de la NBA. Porque esa mirada también educa la percepción.

El objetivo no es que salgan sabiendo qué hacer, sino que salgan pudiendo ver más cosas. Que cuando la situación aparezca en la cancha —aunque sea de forma más simple o desordenada— haya algo que ya esté organizado internamente. El concepto no baja una orden: amplía el campo de lo posible. No prescribe, habilita.

Roles

Ahora bien, para que estos espacios cumplan su función, es igual de importante definir qué no deben ser. No son una charla táctica encubierta. No son una extensión del pizarrón. No son un lugar para corregir errores cometidos el fin de semana ni para anticipar decisiones que el jugador “tiene que tomar” en el próximo partido. Tampoco son un espacio para evaluar, señalar responsabilidades o bajar línea sobre cómo se debería jugar. Y, sobre todo, no son un lugar para que el entrenador explique la solución correcta. Si eso sucede, en lugar de organizar la percepción, la bloquea. El jugador deja de mirar para empezar a buscar qué respuesta espera el adulto.

En estos espacios, el rol del entrenador cambia: no ordena la acción, organiza preguntas. No acelera decisiones, amplía criterios. No busca que el jugador piense mejor en el momento, sino que vea distinto cuando el momento llegue.

La edad en la que este tipo de trabajo empieza a tener especial sentido no es casual. A partir de U15 el jugador ya puede sostener conceptos más abstractos y pensar situaciones que no está viviendo en ese momento. El lenguaje empieza a funcionar como herramienta real de organización de la experiencia y no solo como indicación externa. Además, es una etapa donde la intuición todavía es plástica: existe, pero puede reorganizarse.

Lejos de quitar espontaneidad, estos espacios apuntan exactamente a lo contrario. Cuanto más rico es el marco desde el cual el jugador percibe el juego, más libre se vuelve para resolver dentro de él. No porque piense más, sino porque ve distinto.

Final

Trabajar sobre la construcción conceptual del juego no es una sofisticación teórica. Es una toma de posición. Implica asumir que algunas de las dificultades que vemos en la cancha no tienen que ver con falta de atención, de carácter o de intuición, sino con marcos pobres para organizar lo que se está viendo.

Antes de pedir mejores decisiones, tal vez habría que preguntarse con qué categorías les pedimos que decidan.

Estos espacios no buscan que el jugador piense más durante el juego. Buscan algo distinto: que llegue a la acción habiendo reorganizado su mirada. Cuando el concepto está incorporado, no se piensa; se ve distinto. Y cuando se ve distinto, la acción aparece sola.

La intuición no desaparece. Se reorganiza.

Tal vez el verdadero trabajo sobre la inteligencia del jugador no empiece preguntándonos qué tiene que hacer dentro de la cancha, sino qué estamos haciendo —o dejando de hacer— para ayudarlo a ver mejor antes.

por Lic. Mariano Costa

Suscribite al Newsletter LG

NOVEDADES

Vacaciones: el momento perfecto para mejorar tu juego individual
Vacaciones: el momento perfecto para mejorar tu juego individual

Menos competencias formales, tiempo libre y energía para entrenar. Bien usado, este período define lo que después se ve durante la temporada.

Muchas reglas, poca enseñanza
Muchas reglas, poca enseñanza

Cuando se habla tanto de reglas en mini básquet, se habla poco de enseñanza. Una reflexión en torno a esta mirada.

Camp LG de Navidad: El dominio del 1vs1
Camp LG de Navidad: El dominio del 1vs1

Será el 26 y 27 de diciembre en el Club Once Unidos. Los contenidos estarán específicamente diseñados para dos grupos: quienes están en etapa de iniciación y U12 en adelante.

Perfeccioná tu lanzamiento en el Shooting Camp LG
Perfeccioná tu lanzamiento en el Shooting Camp LG

Todo listo para una jornada personalizada e intensiva en la que vas a mejorar tu lanzamiento con análisis de imágenes en vivo y corrección de errores técnicos.

LG WhatsApp LG Telegram LG Facebook LG Instagram LG Twitter LG YouTube LG Spotify
© Copyright BASQUETLG - 2024