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La enseñanza del dribbling en el mini básquet

La enseñanza del dribbling en el mini básquet

Piques cortos, piques altos. Subir una escalera. El profesor Pablo Genga explica tips para entrenar con los jugadores y jugadoras de mini básquet. El objetivo es automatizar el gesto.

01 / 12 / 2020

La habilidad para driblear el balón es una de las cosas más difíciles de enseñar bien en el mini básquet. La posibilidad de trasladarse de un lugar al otro del campo de juego hace que sea una técnica cuya enseñanza se proponga desde el primer momento y que parta de una necesidad detectada en un juego. Al principio será como pueda, con la mano hábil, dirigiéndose hacia cualquier lugar, abusando de su uso y mirando permanentemente el balón. Después, con el transcurrir de las prácticas, debemos tratar de mejorar cada uno de estos aspectos, no solo para que la ejecución del dribbling sea eficaz en términos de ejecución, también para que sea eficiente en relación al cuándo y por qué driblear.

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Algunos tips importantes a tener en cuenta a la hora de la enseñanza de esta técnica:

- Siempre es más fácil dominar un balón con piques cortos, que con piques altos. Esto nos invita a proponer situaciones de dribbling arrodillados, sentados y hasta acostados. Estas formas de aprender a driblear también ayudarán a inhibir movimientos del brazo exagerados y centrará el dominio del balón en el movimiento del antebrazo, muñeca y yema de los dedos.

- Explorar diferentes formas de tomar contacto con el balón. Por más que sepamos que se driblea con la yema de los dedos, es importante desarrollar todas las sensaciones perceptivas del contacto del elemento con la mano, para diferenciar con qué partes se debe manipular el balón. Por ejemplo, driblear tocando la pelota con los cinco dedos, con la palma, luego una vez con cada dedo, hará que el jugador o la jugadora diferencien las sensaciones de contacto del balón con su cuerpo y puedan identificar con qué partes controlan mejor el elemento.

- Realizar figuras en el piso utilizando el dribbling permitirá que el jugador o la jugadora experimente diferentes posiciones de la mano respecto al balón, para poder orientarlo donde quiera. De esta forma, podemos driblear alrededor de un pie en forma circular, al costado del pie yendo de adelante hacia atrás (estirando los brazos para llegar lo más lejos posible), delante del cuerpo de un lado hacia el otro, en forma de V con botes sobre el eje del cuerpo y también formando diferentes figuras, letras o números en el piso. La idea central, en este aspecto, es poder independizar y disociar los movimientos del cuerpo y del balón.

- Otro aspecto clave al momento de desarrollar la percepción del dribbling es diferenciar la intensidad. Cuanto menor sea la fase de vuelo del dribbling, es decir, el tiempo transcurrido entre que el balón se desprende de la mano, bota en el piso y regresa a control, menor será la posibilidad de que el rival pueda robarlo, con lo cual, a través de diferentes propuestas, podemos administrar la intensidad del dribbling. Por ejemplo, driblear haciendo mucho ruido; driblear fuerte; dejar que el balón suba y después ni bien pica tomar control lo más bajo posible para volver a driblearlo; driblear subiendo una escalera, donde debemos darle más impulso para que el balón suba conmigo, y driblear modificando las alturas desde muy cerca del piso hasta lo más alto que se pueda.

- Es determinante sentir la pelota. Para que el balón sea una continuidad de mi cuerpo y pueda hacer con él lo que quiera, debo hacer que la técnica del dribbling pase de ser un movimiento voluntario a un movimiento automático.

Los movimientos voluntarios tienen como característica que quien lo realiza tiene plena conciencia de que está realizando el movimiento, pero su nivel de ejecución, todavía en proceso de aprendizaje, no le permite sacar la atención del gesto. Quiere decir que, mientras ejecuta, toda su atención selectiva está concentrada en dominar el movimiento con la mayor eficiencia posible. Luego de realizar esto una innumerable cantidad de veces a través de diferentes situaciones llegaremos a la etapa de automatización del gesto técnico. Esto se logra a través de realizar el gesto en situaciones similares, pero no iguales, priorizando la automatización por sobre la repetición.

La automatización del gesto técnico le permitirá al jugador aumentar los niveles de atención a los estímulos que realmente sean relevantes en el juego, como por ejemplo, la posición de compañeros y adversarios, los espacios libres, el tiempo de juego, etcétera, e independizarlos del control del balón. ¿Cómo se logra esto en etapa de iniciación? A través de actividades que propongan el dominio del balón al mismo tiempo que realizar otra actividad, por ejemplo, conducir una pelota con el pie, trasladar un aro con la mano contraria a la que driblea o atender visualmente a estímulos para reaccionar a través del dribbling.

Cómo último aspecto relacionado a la enseñanza, considero muy importante poder desarrollar el dribbling desde la etapa de iniciación tanto con la mano hábil como con la mano no hábil, porque la lateralidad durante la etapa de mini básquet presenta un período sensible para su desarrollo. Iniciar la bimanualidad en esta etapa permitirá en un futuro que el jugador pueda tomar decisiones tácticas inteligentes sin condicionar su elección por la posibilidad técnica del dominio del balón con una u otra mano.

Es fundamental la práctica de este gesto desde la etapa de iniciación, más allá de que no fomentemos su utilización permanente en el juego lo que conllevaría a conductas más egocéntricas, que es justamente lo que no deseamos en esta etapa. El fundamento técnico debe estar disponible para ser utilizado cuando el jugador lo desee y simultáneamente enseñar a utilizarlo de manera correcta, eficiente y justa dentro del juego.

por Pablo Genga

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